Santa María de Belem

Ya de por sí todo el área de Belem es un pedazo de rincón que bien merece una jornada entera, pues en poco más de dos kilómetros cuadrados el visitante se puede encontrar, o ir encontrando, el Museo de Coches, el Palacio de Belem, la plaza de Alburquerque, la rua Vieira Portuense, el Monasterio de los Jerónimos, el Museo Nacional de Arqueología, el Museo Naval y Planetario, la Praça do Imperio, el Centro Cultural de Belem, el Monumento de los Descubrimientos, el Museo de Arte Popular, y, por último, como plato fuerte, el monumento más visitado, el más emblemático y simbólico de Portugal toda: la torre de Belem…

…con sus pórticos de arco quebrado, las bóvedas del claustro, los balcones venecianos, las garitas de evocaciones árabes, las influencias góticas y románticas de sus arcadas, las cúpulas bizantinas, la filigrana de piedra en la balaustrada, fundido todo en el arte más característico de Portugal, el manuelino, y su decoración profusa y genuina. Sí, todo eso se puede encontrar uno en el área de Belem, que es como lo que el Louvre para París…

Pero en concreto es Santa María de Belem nuestro “rincón” elegido. Se trata de los jardines, o de la zona verde, que circunda a la torre de Belem propiamente, a duras penas una extensión limpia de cesped y unos cuantos arboles, abiertos desde la Torre, que a su vez se abre al mar. Pero un buen lugar donde sentarse a contemplar, mientras turistas, viajeros, visitantes, deportistas, místicos, vendedores de gafas de sol o de pañuelos, padres con hijos, hijos con perros, perros con pelota, pelota con hijos, hijos con padres, mujeres con hombres, mujeres con mujeres, mujeres solas, personas en bicicleta, en patinete, blancos, negros, amarillos, desteñidos, excursiones de jubilados, parejas varias, beodos con botella y adolescentes en pandilla disfrutan igualmente de la jornada. Una tarde de sábado o una mañana de domingo, por ejemplo, pues todo parece armonía y sosiego los sábados por la tarde en Belem, donde el Tejo é mais belo que o rio que corre pela minha aldeia.

Son, los de aquí, atardeceres casi perfectos. Retrato de familia con velero al fondo.