Jardim da Estrela

El Jardim da Estrela es uno de los más bellos y tranquilos de la ciudad. En su interior hay lagos, esculturas que emergen de estanques, un quiosco de música, setos, árboles de distintas especies, fuentes, estatuas, y un buen número de flores y plantas traídas de los viajes que los comerciantes y navegantes hicieron a Brasil, la India y África. Pero puede que todo ello no tenga nada de extraordinario. Si nosotros lo sugerimos es porque es un buen sitio para sentarse en uno de sus bancos a ver pasar ao povo, sin más, pero también porque es el núcleo de todo un área.

Ya la Basílica por sí misma merece la visita, con sus dos torres gemelas y una cúpula, visible desde cualquier mirador de la Lisboa oeste, mientras que el interior del recinto está formado por una nave con seis capillas laterales en mármol gris y rosa. Pero también hay rua, calçada y Praça da Estrela, más las citadas Basílica y Jardim, en este adorable bairro. En realidad, desde este rincón se puede explorar la posibilidad de subir a la cúpula de Estrela para contemplar la vista que ofrece de la ciudad, o acercarse al cruce de las calles Ferreira Borges, Saraiva de Carvalho, Patrocinio y Domingos Sequeira, para ensimismarse con ese cruce de caminos por el que pasa el tranvía/eléctrico 28 hacia el Cementerio dos Prazeres; puede uno adentrarse desde ahí al Campo de Ourique, con su Iglesia del Condestable, su mercado, sus azulejos de art nouveau, su planificación rectangular y geométrica, o simplemente enfilarlo por la arboleda y los cafés de estilo modernista y las vetustas confiterías de la rua Ferreira Borges, en busca tal vez de la Casa-museo Fernando Pessoa, al lado mismo, en la rua Coelho da Rocha.

Un paseo lo que se dice agradable.