Cais das Colunas

Cuando Portugal era un imperio marítimo, flotas de hasta quinientas naves partían o llegaban, a la vez o por turnos, en el puerto de Lisboa, que fue durante siglos uno de los más importantes del mundo. Ya entonces el Terreiro do Paço (actual Plaza del Comercio) les abría los brazos de la ciudad. Y a día de hoy, el “Muelle de las Columnas”/Cais das Colunas son las extremidades, casi diríamos los dedos, de ese abrazo a río, como niña que se lava las manos en las orillas del mismo.

No existen documentos escritos relativos al año de su construcción, y mal se sabe que fue concluido al final del siglo XVIII, apareciendo ya en un grabado de Noel y Wells, “The view of the Praça do Comércio at Lisbon”, fechada de 1792. La designación de Muelle de las Columnas se debe a la existencia de dos pilares monolíticos erguidos en los extremos y que son parte integrante del proyecto de la Plaza del Comercio, autoría del arquitecto Eugénio de los Santos, para la reconstrucción de la ciudad después del terremoto de 1.755.

Después de más o menos 12 años fuera de juego por las obras del Metropolitano y las continuas reinvenciones de la Plaza del Comercio, el Cais das Colunas lleva sin embargo ya dos años luciendo renovado en toda su sobria belleza, y a pesar del creciente tráfico de la zona sigue siendo éste un buen rincón, sentado en sus escalones, desde el que admirar la luz, el río, la plaza, y la ciudad en sí, sentirla mientras uno se deja balancear por el oleaje de los ferrys y la invocación de los recuerdos. Quizá la expresión máxima de la integración de la ciudad con el río, y viceversa.

Pocas ciudades ofrecen esta sensación.