Ferrys

 

…Subiendo hasta Cais do Sodré, o unos metros más abajo de la Praça do Comércio, en la Estação Fluvial Terreiro do Paço, embarcan y desembarcan los ferrys que comunican una y otra orilla del Tajo (ese Tejo que, según el poeta Alexandre O´Neill, es el curso del tiempo ya vivido), las poblaciones del otro lado, desde Barreiros hasta Cacilhas, pasando por Almada. Hasta la inauguración, en 1966, del puente 25 de Abril, esos ferrys eran la única vía de comunicación entre aquellas poblaciones y Lisboa, poblaciones que hoy son auténticas ciudades, como Almada, que es la tercera en importancia de Portugal. Es un tránsito multitudinario y cotidiano, expuesto a las prisas y las horas punta, que hacen de ese trayecto un trámite y una necesidad; pero entrar desde la otra orilla por el río, aproximarse a Lisboa desde el mar, hasta su Praça do Comércio, es, también, la posibilidad de disfrutar de una de las panorámicas más bellas y emocionantes de la ciudad.

 

Ferrys

 

Fernando Pessoa, en Lisboa, lo que el turista debe ver, una guía, por lo demás, bastante convencional y “al uso”, esbozo de otro proyecto y que, probablemente, él mismo se hubiese negado dar a la imprenta tal como está, hace que el turista “llegue” a la ciudad desde el mar, empleando las siguientes palabras, que yo ahora, en la mañana de este sábado, 6 de octubre de 2001, recreo como si hubiesen sido escritas ayer:

 

   Sobre siete colinas, que son otros tantos puntos de observación desde donde se pueden disfrutar magníficos panoramas, se extiende la vasta, irregular y multicolorida aglomeración de casas que constituye Lisboa.

Para el viajero que llega por mar, Lisboa, vista así de lejos, se levanta como la hermosa visión de un sueño, elevándose hacia el intenso azul del cielo, que el sol aviva. Y las cúpulas, los monumentos, el viejo castillo, sobresalen por encima del conjunto de casas, como destacados pregoneros de este delicioso lugar, de esta bienaventurada región.

Ya el turista descubre su asombro cuando el barco se aproxima a la orilla, y, después de pasar el faro de Bugio se encuentra el baluarte que es la Torre de Belém, magnífico ejemplo de la arquitectura militar del siglo XVI, de estilo románico-gótico-morisco. A medida que el barco avanza, el río se vuelve más estrecho, para luego ensanchar de nuevo, formando uno de los más amplios puertos naturales del mundo, en el que pueden atracar las mayores flotas. Es entonces cuando, a la izquierda, las casas parecen agruparse vivazmente como racimos sobre las colinas. Ahí está Lisboa.

 

Audioguia Ferrys