Conocer la ciudad

Lo que se suele visitar de Lisboa son sus Plazas (la del Comercio, la del Rossio, la plaza da Figueira, Marques de Pombal, Príncipe Real…),  sus monumentos (catedral de Lisboa, monasterio de los Jerónimos, Torre de Belem, monumento a los Descubrimientos, castillo de San Jorge,…), sus museos (el Nacional de Carruajes, el Nacional de Arte Antiguo,  el Calouste Gulbenkiam, el museo del Azulejo, el Nacional de Arqueología…), sus barrios (Baixa, Chiado, Alfama, Castelo, Barrio Alto, Estrela, Madragoa, Graça,…), sus iglesias (Madrededus, do Carmo, Sé o catedral, Sao Vicente de Fora,…), sus miradores (San Pedro de Alcántara, Castillo, Santa Luzia, Santa Catarina, Cristo Rey,…), y rincones sueltos como la Expo (con su magnífico Oceanario), el mercado de la Riviera, Cais do Sodré, algún que otro palacio o sus completísimos centros comerciales. Y por supuesto, si además se va con tiempo, sus espléndidos alrededores de costa y sierra, propios de un enclave físico y geográfico privilegiado. Forma parte, digamos, de la visita oficial, y es todo aquello de lo que habla la guía al uso (y también nosotros en nuestra “Visita la ciudad” y “Escapada Express”).  Está muy bien, de veras; y da para una semana. Quien visita al menos el ochenta por ciento de estos sitios o se patea toda la Lisboa antigua se puede decir que conoce la ciudad.

Miradores de Lisboa

Pero nosotros queremos ir más allá. Queremos dotar de alma toda esta visita, meternos debajo de las alfombras de la ciudad y sentir, no sólo “conocer” o “visitar”. Estudiar con detalle las posibilidades de la foto, más que limitarnos a tirarla. Y eso implica no sólo fijarse en el paisaje sino también en el paisanaje, y además preguntarse de dónde viene y a dónde va, preguntarse por la historia de Lisboa y del país y por la vida de sus gentes, el povo de Lisboa, gente que a su vez viene de todas partes y de ninguna. Nosotros queremos aprehender la esencia de la ciudad.

Porque Lisboa es una de esas pocas ciudades para ser sentidas. Lisboa es un estado de ánimo.

Ésta es nuestra modesta contribución a ese intento de atrapar la ciudad. Esperamos que les satisfaga.

Todos los textos de esta sección, excepto “Alrededores”, son extractos de la novela “Tal vez se llame Lisboa..”