De compras

Centro Vasco da GamaEs curioso lo de los portugueses, que les gusten tanto los centros comerciales… Es un fenómeno digno de estudio, una auténtica contradicción, que no se haga mucha más vida de calle y sin embargo se rindan a los “dudosos” encantos de estas auténticas catedrales del consumo y de esa religión tan de nuestros días del “quiero y no puedo… y sin embargo, ¡tiro de tarjeta!”. En fin.

Pero claro que hay zonas comerciales de gran vitalidad en plena ciudad, en sus barrios y avenidas. En plena Lisboa antigua tenemos un circuito muy abarcable que desde la Baixa sube por Rua do Carco hasta Chiado, vía rua Garret, hasta el corazón del barrio literario por excelencia.

Rua Augusta es la principal arteria comercial de la Baixa, donde conviven el comercio tradicional de toda la vida y lo último en cadenas multinacionales, principalmente de moda, que desde principios de los noventa viene revitalizado el comercio de la zona, conviviendo con cierta ejemplaridad con sucursales bancarias, oficinas varias, mercerías, tiendas de souvenirs, joyerías, puestos callejeros de artesanía (uno de los pocos o mejores sitios donde encontrar cuadros y láminas dedicados a la ciudad), y demás negocios de toda la vida, todo ello aderezado con un gran número de restaurantes, cafés y pastelería. El tráfico turístico está asegurado, al menos hasta las nueve de la noche (antes en invierno), que es cuando parece que sueltan los leones en la Baixa, pues se queda literalmente desierta.

Rua do Carmo, subiendo ya hacia el Chiado, y rúa Garret, se pueden considerar una prolongación comercial de rua Augusta. Conectando la Baixa con el Chiado desde Rossio nos encontramos con los históricos Grandes Almazens do Chiado, que contienen una tienda de la FNAC, un SportZone, un Musgo, y tiendas varias, así como una planta de restaurantes y cafeterías, algunas con muy buenas vistas a la ciudad y el río.El Chiado es el barrio de las librerías por excelencia, y ya allí mismo, en la rua Garret, tenemos la primera librería abierta de las de la cadena Bertrand. Es pura cuestión de callejear por el barrio, toparse con Sá da Costa, Barateira, o O mundo do livro, y entrar a ojear, y ya de paso adentrarse en el Bairro Alto para rastrear las tiendas de diseño, de discos, o de ropa de segunda mano.

Otras zonas comerciales de calle con cierta concetración son la Avenida da Liberdade, lugar de encuentro, en plena ruta de los hoteles, de las tiendas de cadenas de gama alta y las tiendas “de imagen” de cadenas de gama media: Boss, Adolfo Dominguez, Gant, Ermenegildo Zegna, Massimo Dutti, Gucci, Louis Vuitton, Lanidor, Purificación García,…  y la zona comercial de la avenida de Roma y de la avenida Guerra Junqueiro. No podemos dejar de nombrar El Corte Inglés, que se encuentra en la rua Antonio Augusto de Aguiar con Praça de Espanha, enfrente de un costado del museo Calouste Gulbenkian, y del coqueto centro comercial Atrium Saldanha, en la plaza del Conde Duque de Saldanha, desde donde arranca la Avenida da República.

Pero fue a lo largo de la década de los noventa que en Lisboa se desarrolló una gran oferta de CENTROS COMERCIALES, casi diría apabullante. El pionero, muy integrado en la ciudad, fue el centro comercial de las Amoreiras, hoy un clásico en decadencia. Ya son más de una docena, y repiten todos ellos un esquema muy parecido: una zona principal con tiendas de todo tipo, un hipermercado de alguna de las enseñas que operan en el país, una planta superior con 20 o 30 restaurantes de todo tipo y los multicines con los principales estrenos del momento. Esto hay que aderezarlo con una libertad de horarios total, de tal manera que permanecen abiertos hasta las 12 de la noche y sólo cierran dos o tres días al año (así pues, los domingos abren).

Según la zona de influencia del viajero tendrá a mano unos u otros: Cascais Shopping, Oeiras Park, Dolce Vita Tejo, Colombo, Vasco da Gama, Freeport Alcochete, Forum Montijo, Forum Almada,… pero son dos los más representativos, si se nos permite la sugerencia: Colombo y el Vasco da Gama. El Colombo fue, en su tiempo (y su tiempo es finales de los noventa), el mayor centro comercial de Europa. Se puede decir aquello de que se puede encontrar prácticamente de todo en alguna de sus casi 300 tiendas. Está situado justo enfrente del estadio del Benfica, y se puede llegar a través de la línea azul del metro, situado en la parada Colegio Militar-Luz. Es mastodóntico, un tanto laberíntico y uno se orienta muy difícilmente en él. Cuenta con gran cantidad de restaurantes, de muy diferentes precios, tipos y especialidades, en su planta superior. Muy recomendable para los amantes de los grandes centros comerciales. No hay nada similar en España. En 2008 ha venido a hacerle la competencia feroz el Dolce Vita Tejo, situado en la ciudad periférica de Amadora, apenas unos kilómetros de Colombo camino Sintra por la IP19.

Pero también a golpe de metro, y situado entre la estación de Oriente y el Parque de las Naciones, podemos optar por el Vasco da Gama: sensiblemente más pequeño pero mucho más respirable, tanto por su arquitectura como por el hecho de estar al pie de la Expo, del río y del puente Vasco da Gama, permitir divisar todo el pulmón que dejó la exposición universal de 1998, y el acceso a zona tan agradable para el paseo. El Vasco da Gama es lo que se dice un centro comercial cuidado, y su oferta, aunque no sea tan impresionante como la de Colombo, resulta igualmente completa. Al otro lado del río, en la llamada margen Sur, para quien pase o quien llegue o regrese a Lisboa por el puente 25 abril o quiera terminar el día en un centro comercial (sabiendo que cierran a las doce de la noche), tras un día en Caparica o Arrabida, tiene la opción del Almada Forum, al pie de la autoestrada A2, que viene a ser más de lo mismo pero, en cualquier caso, otro imponente centro comercial.

Por último, y para quien no lo conozca y sea amante de los Out-lets, al pie del otro puente, el Vasco da Gama, igualmente en la orilla sur y al lado de la población del Alcochete, está el Free Port Alcochete, un out-let de firmas de nivel medio alto con una también muy amplia oferta, y además una arquitectura al aire libre, del tipo Rozas Village de Madrid.

En fin, para todos los gustos.